
“Consumí cocaína y pasta base hasta los 6 meses de embarazo”
Mi nombre es María Eugenia y quisiera contarles un poco de mi testimonio. Todo comenzó cuando para evadir mis problemas empecé a consumir marihuana, seguí con pasta base y luego con cocaína. En aquel entonces solía emborracharme muy seguido.
Empecé a cambiar era agresiva, mis valores morales cayeron por el piso. Sentía atracción por las mujeres, tuve una relación de cuatro años y medio con una mujer.
Trabajaba en cabaret y cada día me acababa más, consumía mucha droga. Fue tanta mi adicción que llegué a vivir en la calle en Antofagasta.
Mi familia trataba de ayudarme, pero sus esfuerzos eran inútiles. Ellos me mandaron los pasajes para que volviera a mi casa.
Quise salir de todo, pero no podía. Volvía a caer y a defraudar la confianza de mi familia y a mi misma una y otra vez. En esas andanzas llegué a estar recluida un mes en la cárcel.
Al poco tiempo quedé embarazada y seguía drogándome y alcoholizándome hasta que tenía seis meses de embarazo.
Yo conocía el Centro de Ayuda Espiritual, mi familia asistía y en muchas ocasiones llegué drogada pidiendo ayuda y siempre la encontraba, siempre oraban por mí y me orientaban.
A veces pensaba en mi bebe, sabía los riesgos que tenía y decidí buscar ayuda en Dios. Empecé a participar de la Terapia Espiritual los domingos y de la sesión de la Descarga los días viernes.
Yo estaba muy conciente que sola nunca podría salir de la adicción, así participé de la Campaña de Israel y le pedí a Dios dos milagros, el primero era salir de todas mis adicciones y el segundo que mi hija fuera sana.
Y el milagro sucedió, hubo un cambio en mí, nunca más necesité ninguna droga, ni alcohol para ser feliz, pues mi vacío lo llenó Dios.
Nos hicimos los exámenes con mi hija y los resultados fueron que tanto ella como yo estamos muy sanas, Sin ninguna complicación.
Hoy soy una mujer feliz, pues Dios transformó mi vida y me mostró que para Él no existen los imposibles.