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En Que Creemos
Cada Iglesia o denominación cristiana tiene su
filosofía, esto quiere decir, su manera de
interpretar, entender y colocar en práctica las
enseñanzas de la Biblia. La Iglesia Universal del
Reino de Dios tiene los mismos principios
doctrinarios de las demás Iglesias Evangélicas
Pentecostales, diferenciándose sólo en algunas
costumbres y dando énfasis a algunos aspectos del
ministerio del Señor Jesucristo y Sus Apóstoles.
En qué creemos
La Iglesia Universal del Reino de Dios expresa su
fe, teniendo por fundamento de su predicación, las
siguientes afirmaciones:
1 Hay un sólo Dios, Vivo, Verdadero y Eterno,
de Infinito Poder y Sabiduría, Creador y Conservador
de todas las cosas visibles e invisibles. En la
Unidad de Su Divinidad, Poder y Misterio hay tres
Personas distintas, de existencia Eterna, iguales en
Santidad, Justicia, Sabiduría, Poder y Majestad a
saber: Dios-Padre, Dios-Hijo y Dios-Espíritu Santo.
2 El Dios-Padre fue el Primero en
manifestarse al hombre, desde Adán, hasta al
nacimiento del Señor Jesucristo, para traer la Ley y
los Mandamientos.
3 El Dios-Hijo, Señor Jesucristo, que fue el
Segundo en manifestarse al hombre, nació del vientre
de la virgen María, por obra y gracia del Espíritu
Santo. Él que es la Palabra encarnada del Padre,
tomó la naturaleza humana, reuniendo así dos
naturalezas enteras y perfectas; la Divina y la
humana, para ser conocido por verdadero Dios y
verdadero Hombre, que sufrió, fue crucificado,
muerto y sepultado, reconciliándonos así con el
Dios-Padre, haciendo la expiación de nuestros
pecados y garantizándonos la sanidad y la liberación
de todos nuestros sufrimientos.
El Señor Jesús verdaderamente resucitó de entre los
muertos, y tomó otra vez su cuerpo original, con
todas las cosas pertenecientes a la perfección de la
naturaleza humana y subió al cielo. Él se sentó a la
derecha del Dios-Padre, de donde ha de venir a
juzgar a los vivos y a los muertos. El profeta
Isaías habló de Él cuando dijo: "Despreciado y
rechazado entre los hombres, varón de dolores,
experimentado en quebranto; y como que escondimos de
él, el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió
nuestros dolores, y nosotros le tuvimos por azotado,
por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por
nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados, el
castigo de nuestra paz fue sobre él, y por sus
llagas fuimos nosotros curados." (Isaías 53:3-5)
4 La manifestación de la Tercera Persona de
la Santísima Trinidad, el Dios-Espíritu Santo, es
hecha en el corazón humano para convencerlo del
pecado, de la justicia y del juicio. Cuando
cometemos algún desliz, entonces Él muestra por
medio de nuestra conciencia que pecamos y permite
nuestro arrepentimiento.
Él procede del Dios-Padre y del Dios-Hijo y lleva al
ser humano a tener un encuentro real con el Señor
Jesús; opera en la santificación del seguidor del
Hijo, guía a la Iglesia, a las condiciones para que
el cristiano tenga Su carácter y, para que él
realice lo mismo y mucho más que Su Hijo hizo
durante Su ministerio terreno, según las propias
Palabras del Señor: "De cierto, de cierto os digo:
el que en mí cree, las obras que yo hago, él también
las hará, y aún mayores hará, porque yo voy al
Padre" (Juan 14:12).
5 La Biblia, que es la Palabra de Dios, fue
escrita por hombres divinamente inspirados. Ella es
el modelo infalible por el cual la conducta humana y
las opiniones deben ser juzgadas. "Toda la Escritura
es inspirada por Dios y útil para enseñar, para
redargüir, para corregir, para instruir en la
justicia, a fin de que el hombre de Dios sea
perfecto, enteramente preparado para toda buena
obra" (2 Timoteo 3:16-17).
6 La justificación del hombre solamente se
realiza por la fe en el Señor Jesucristo, por lo que
está escrito: "Justificados, pues, por la fe,
tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor
Jesucristo, por quien también tenemos entrada por la
fe a esta gracia por la cual estamos firmes, y nos
gloriamos" (Romanos 5:1-2). “Concluimos, pues, que
el hombre es justificado por la fe sin las obras de
la Ley” (Romanos 3:28). Significa que las obras
asistenciales, aunque sean muy importantes dentro
del cristianismo, jamás podrán conducir al hombre a
la salvación.
7 El bautismo con el Espíritu Santo es un
acto de la gracia de Dios; es una experiencia
adquirida por la fe de aquel que desea la
purificación y la santidad en su vida. Ese bautismo
es realizado personalmente por el Señor Jesús y
tiene por real evidencia la transformación del
carácter humano por el carácter de Dios además de
poder hablar en lenguas extrañas.
8 El bautismo en las aguas por inmersión, en
el Nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo,
no es un medio exclusivo de la salvación, sino que
es parte de ella. El bautismo en las aguas es un
acto de profesión de fe pública con vistas a la
sepultura del cuerpo del pecado o de la natureza
pecaminosa para vivir una nueva vida. Después del
bautismo en las aguas es necesario que suceda
obligatoriamente un cambio en la vida, esto es: el
bautizado no deberá continuar con los mismos hábitos
equivocados que tenía antes, por ejemplo: los
vicios, el mal genio, el egoísmo, tener placer al
actuar mal, en desacuerdo con el carácter de Dios
etc.
9 Los nueve dones del Espíritu Santo tienen
un lugar exacto para nosotros en los días de hoy,
son parte integrante de la obra expiatoria del Señor
Jesucristo. Con respecto al don de profecía nosotros
hemos visto el gran engaño que el diablo y sus
demonios han sembrado entre los cristianos sinceros
e inconstantes. Muchas personas han perdido hasta la
salvación por haber sido ilusionadas por "profecías"
que jamás salieron de la boca de Dios; casamientos
que se han formado y matrimonios que se han deshecho
por intermedio de profecías. De allí, la Iglesia
Universal del Reino de Dios adopta el sistema de
fundamentar su fe exclusivamente en la Palabra de
Dios escrita, esto es: la Biblia Sagrada. Si acaso
alguien dijera alguna profecía, entonces la persona
debe ser bien investigada no sólo en la iglesia,
sino sobre todo en su casa y trabajo. Además de eso,
se debe esperar que aquella profecía se cumpla para
entonces creer en ella. Todo esto aún no confirma
que aquel cristiano es un profeta, pues los dones
del Espíritu Santo sólo le pertenecen a Él; y Él usa
aquellos cuyas vidas son un ejemplo dentro de sus
respectivas casas, trabajos e iglesias.
Por una cuestión de celo y cuidado nosotros hemos
preferido dejar que sólo el Espíritu Santo nos hable
por Su Palabra y hasta hoy eso nos ha dado
resultado, pues la Iglesia Universal ha crecido en
todo el mundo sustentada solamente por la Biblia
Sagrada.
10 La Santa Cena es la ceremonia más
importante dentro del cristianismo. No es sólo un
símbolo de la participación del Cuerpo y de la
Sangre del Señor; es realmente una participación
física de un Señor espiritual con la finalidad de
fortalecer a la Iglesia tanto física como
espiritualmente, recordando la muerte del Señor
hasta que Él venga. Además de eso, la Santa Cena
sirve para una renovación de los votos de alianza
con Dios por medio de la sangre del Señor Jesús.
11 Los diezmos y las ofrendas son tan
sagrados, tan santos como la Palabra de Dios. Los
diezmos significan fidelidad y las ofrendas el amor
del siervo hacia el Señor. No se puede disociar los
diezmos y las ofrendas de la obra redentora del
Señor Jesús; significan, en verdad, la sangre de los
salvos en favor de aquellos que necesitan de la
salvación.
12 La Iglesia visible del Señor Jesús es la
reunión de todos los cristianos fieles, unidos unos
a otros en la fe y en la comunión del Evangelio,
observando los mandamientos del Señor, gobernados
por Su Espíritu, por Su Palabra y por Su Nombre.
13 El Señor Jesucristo concedió autoridad
espiritual a Sus seguidores, no solamente para curar
a los enfermos y expulsar a los demonios, pero
sobretodo llevar Su Palabra con el poder del
Espíritu Santo a todo el mundo y hacer discípulos.
14 Todos los cristianos tienen derecho a una
vida abundante según las palabras del Señor Jesús:
"... yo he venido para que tengan vida, y para que
la tengan en abundancia" (Juan 10:10).
15 Todos los cristianos deben desear el
regreso del Señor Jesús lo más pronto posible. La
venida será en forma imprevista y eso significa, que
todos los cristianos siempre deben estar preparados
para recibirlo en las nubes.
16 El objetivo final de una relación
permanente con el Señor Jesús por la fe es la vida
eterna, la cual Él prometió a todos los que
perseveren hasta el fin. "Pero los cobardes e
incrédulos, los abominables y homicidas, los
fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los
mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con
fuego y azufre, que es la muerte segunda"
(Apocalipsis 21:8). |